viernes, 9 de julio de 2010

Un Alto en el Camino (Cocina Chilena)

Sucede que desde mi infancia he tenido una fascinación por la cocina chilena del sur, por la comida casera (esa sureña, esa de campo, esa que da vida en la cocina, esa familiar, esa que alegra el alma) esa que invita a compartir, durante la preparación con conversaciones antiguas, con mitos, con leyendas y durante su degustación invita al paraiso del sabor natural, esa sencilla que tiene sabor a cariño incomparable e impagable.

Bien en esa misma línea, creo que me iré al sur dipuesto a disfrutar del bicentenario con ese sabor unico a chile, con cariño, con esfuerzo, con ese sabor a tortillas de rescoldo con aji cacho cabra recien salidas de la cenizas, empanadas de mariscos, esa harinas tostada con leche,esas cazuelas con gallina de campo, esos desayunos con huevos frescos de pava y pan amasado con cafe de trigo tostado en jarro de aluminio y disfrutar de las bondades de ese mar que tranquilo te baña de norte a sur, junto ha esta tierra que tantos sabores nos entrega desde su vientre a la mesa.

Redescubriendo los sabores de mi patria querida, la cocina a leña, el horno de barro, las nalcas, el agua de estero, los maquis, los copihues en flor de primavera, disfrutar de los chupones dulces como la miel, la leche de vaca recien sacada, del caldillo de congrio de tome, del mariscal del puerto, de unos locos con mayonesa, del estofado de conejo, de la cazuela de vacuno, de las lentejas y porotos, de esas papas chilotas, de la trucha, de merken, de milcao, de las chuchocas, asi simplemente de disfrutar de los regalos mas bellos que nos entrega esta tierra.

El gusto de disfrutar las bondades que nos entrega cada dia esta tierra y sucede que esta vida citadina ya me tiene cansado y agobiado y a diferencia de muchos prefiero conocer mis raices, mi país en sus años, mi nación en libertad.